Poema de “Llueve en las raíces. Trilogía poética de fin de siglo.” de Claudio Javier Castelli.







el aconcagua diminuto allá abajo,
es de piedras mi sangre,
un abismo por fin de nube, nieve y agua,
es el río mendoza deteniendo noviembre,
el aconcagua otra vez,
le llevo diez centímetros, le acaricio la frente,
la finura de la piel de las piedras,
la finura de la nieve de la piel de las piedras perdiéndose,
estalla el aconcagua: hielitos y nievecitas
bajan esquiando despacito, ofreciéndose para humedecer
la tibia carne humana de las piedras
y la piedra carne pobre de los hombres,
se quiebra en una quebrada,
la tierra,
el cóndor, el dios refugiándose en sus alas,
serenidad granítica, filamentos de piedra,
sereno el pasillo continental,
sereno el cóndor, el dios, sereno el aconcagua
silba el viento blanco
levantándose cosas de la montaña:
piedras, túneles, andinistas, cóndores,
en cada ráfaga cordillerana deshuesada de pampas,
con besitos de valles,
se deshace un abismo y vuélvese estrellas
fusiladas de luna,
no le temas al cóndor si un abismo de dioses
distrayendo noviembre se transforma en montaña
y a golpes parejos
devorando la tierra
petrifica su centro
y sacrílegamente
a molestar algún dios
desde el paso las cuevas
retorna al cielo.

mendoza, noviembre de 1989

Paso las cuevas